Un hombre cansado agita su pitillo con desdén, ojeras y malestar profundo y visible. Visión de futuro sin futuro. Me comparo y siempre salgo perdiendo, por lo menos él parece tener claro dónde está, el suelo que pisa, parece ser consciende de sus limitaciones, de su objetivo vital, no espera nada más, tiene cientos de excusas que le atan a su forma de no-vida, distracciones que le dan sentido a su pálida y neutra forma de subistir. Fronteras que le dan seguridad.
No hará bien ni mal, si acaso será un buen padre, un mal marido, un mediocre y sumiso trabajador, con suerte un turista, un número en el banco, un pésimo ciudadano, un cerebro reblandecido y comatoso que actúa por reflejos y costumbres.
Yo lo espero todo aun cuando soy consciente de que ese todo no existe, de que parece no haber vida más allá del trabajo y de la decoración de tu casa hipotecada, de malcriar a unos hijos que con suerte no tendrán que ir al terapeuta cuando sean mayores por culpa de una pésima figura paterna.
Romper con todo eso es motor de vida y de desengaño, intentar buscar una alternativa que sea mínimamente distinta, generar un tipo de relación social que no trascienda de lo típico y lo tópico, que agite al corazón cuando tenga que agitarlo, que te quite las ganas de comer, de comprar, de ser, que impida que se te atrofien los pensamientos, que no encuentre definición en diciconarios ni epistemologías. Que genere algo que alimente el mundo de la vida* y no el de la no-vida.
Pienso y me canso, me distraigo y olvido. Mañana es lunes y a las 7 sonará el despertador, el hombre que agita su pitillo con desgana y yo nos despertaremos a la misma hora, con los mismos malestares del lunes que quita y da la vida a partes desiguales, pero con distintos aires. Yo por lo menos tengo claro lo que no quiero ser. Me doy un año de plazo para encontrarme.
*Este concepto es de Paulo Freire
No hará bien ni mal, si acaso será un buen padre, un mal marido, un mediocre y sumiso trabajador, con suerte un turista, un número en el banco, un pésimo ciudadano, un cerebro reblandecido y comatoso que actúa por reflejos y costumbres.
Yo lo espero todo aun cuando soy consciente de que ese todo no existe, de que parece no haber vida más allá del trabajo y de la decoración de tu casa hipotecada, de malcriar a unos hijos que con suerte no tendrán que ir al terapeuta cuando sean mayores por culpa de una pésima figura paterna.
Romper con todo eso es motor de vida y de desengaño, intentar buscar una alternativa que sea mínimamente distinta, generar un tipo de relación social que no trascienda de lo típico y lo tópico, que agite al corazón cuando tenga que agitarlo, que te quite las ganas de comer, de comprar, de ser, que impida que se te atrofien los pensamientos, que no encuentre definición en diciconarios ni epistemologías. Que genere algo que alimente el mundo de la vida* y no el de la no-vida.
Pienso y me canso, me distraigo y olvido. Mañana es lunes y a las 7 sonará el despertador, el hombre que agita su pitillo con desgana y yo nos despertaremos a la misma hora, con los mismos malestares del lunes que quita y da la vida a partes desiguales, pero con distintos aires. Yo por lo menos tengo claro lo que no quiero ser. Me doy un año de plazo para encontrarme.
*Este concepto es de Paulo Freire
¡Bienvenido al mundo blog, cari! :D
ResponderEliminarehi!!!aqui estamos amorr.. que ilusion me hace! :)
ResponderEliminarmuak
ah, es muy muy bonito
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